La sátira, a parte de ser una herramienta burlesca por definición, puede ser utilizada también para hacernos reflexionar sobre diferentes aspectos cotidianos en nuestra vida. Es así como el artista polaco Pawel Kukzyński consigue llegar con sus dibujos más allá de lo típico y hace que nos quedemos unos segundos pensando qué significa cada una de los dibujos que ha plasmado.
Escasa es la información al respecto de Kukzyński, pero hay quienes han tenido la oportunidad de compartir algunas palabras con él lo cual nos puede ayudar a entender mejor sus obras y su mensaje.
A continuación copiamos un extracto de lo escrito por Virginia Mendoza en su blog.
Pawel Kukzynski plasma esta paradoja en el papel y la convierte en sátira inteligente, en una invitación a ver el mundo que nos rodea desde nosotros mismos y lo que tenemos delante. “Hay quien piensa que mis dibujos son surrealistas…Yo creo que soy un ilustrador realista de nuestro tiempo…nuestro tiempo surrealista”, así ve su trabajo y así ve el mundo este artista polaco, una visión cargada de buenas intenciones que no deja indiferente a nadie. “Sólo intento decir lo que veo. No soy un mensajero y no pretendo cambiar a la gente, aunque soy feliz cuando la gente encuentra ideas importantes en mi trabajo y empieza a pensar en cambiarse a sí mismo”.
Kukzyński obliga a pensar, sabe perfectamente cómo retenerte ante uno de sus dibujos y evitar la frívola observación. Sus temas siempre giran en torno a la pobreza, la exclusión racial, el dinero, el hambre y la ecología, “temas inmortales e intemporales para el arte” tratados desde una mirada tan crítica y pesimista como imaginativa. Su arma es la metáfora, una metáfora visual de una fuerza a menudo conmovedora. “La metáfora es el leguaje universal, dice más que cientos de palabras. Aunque yo prefiero hablar del mundo sin palabras”. Pero antes de hablar del mundo es preciso pararse a conocerlo y dar a las personas la relevancia que merecen como actores sociales. Kukzynski lo sabe y por eso se define como un observador que disfruta “observando a la gente y sus relaciones” y que llega a conclusiones que termina plasmando en el papel: “hemos vivido juntos demasiados años como para seguir cometiendo los mismos errores”.
Su técnica es sencilla y tradicional: acuarelas, lápices y papel son sus herramientas de trabajo.“Mi trabajo es muy simple. Sólo uso acuarelas sobre fondo y luego empiezo a dibujar con lápices de colores”. El humor también es importante para un dibujante satírico: “mi secreto es que sólo uso lápices con punta”. Trata de dibujar todo lo que piensa aunque no todos sus pensamientos se transformen en obras de arte. Dedica muchas horas a dibujar sus ideas, horas que, como él mismo reconoce humildemente, “muchas veces no llevan a nada”.











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