Curiosidades y Ciencia Varios

¿Qué se siente antes de morir?

Hablar de la muerte según con quién puede llevarnos a algún que otro disgusto, incluso en sociedad es un tema que se tiende a dejar de lado. No conseguimos asimilar que la muerte es algo natural y buscamos salidas espirituales para afrontar nuestro miedo a la muerte. Todos tenemos miedo a la muerte. Cierto es, que nadie sabe exactamente que hay después de la mors, pero la ciencia nos puede ayudar a definir los momentos previos a algunos tipos de muerte con un lujo de detalles sorprendente. Y es que lo único que sabemos, es que nuestros restos acabarán hechos cenizas, donados a la ciencia o en una tumba.

¿Qué sentimos al morir? fue la pregunta que se planteó investigar Ana Gosline. Con ayuda de expertos y supervivientes de diferentes tipos de muertes que van desde el paro cardíaco a la decapitación, publicó su artículo en la revista New Scientist.

Paro cardíaco

Un paro cardíaco se produce cuando hay una variación anormal en los latidos del corazón (arritmia) y dicha variación hace que el corazón deje de latir. Muchos creen que es algo que sucede de una forma súbita. Sin embargo, es una de las muertes más dolorosas ya que sus síntomas pueden aparecer hasta con seis horas de antelación. Normalmente estos no son apreciados por las víctimas y estas suelen atribuirlas a un calambre, una indigestión o incluso al cansancio.

Dolor de pecho en forma de presión o apretamiento. El malestar puede llegar a ser tan agudo que se extiende por la mandíbula, los brazos y la espalda. Si no se consigue llegar a un centro asistencial a los pocos minutos, sentirán que su corazón se detiene, a los pocos segundos perderán el conocimiento y minutos después morirán.

Ahogamiento

Respirar es algo que debemos hacer y que hacemos inconscientemente. Por ello una muerte por ahogamiento no se caracteriza en sí por el dolor que nos puede causarnos mientras el agua llega a nuestros pulmones sino por la angustia y desesperación de sentir que  no podemos respirar. Para sorpresa de muchos, en la mayoría de las ocasiones que se produce un ahogamiento, se trata de eventos repentinos y que la mayoría de las víctimas se definían como buenos nadadores.

Lo primero es intentar desesperadamente mantener la cabeza fuera del agua, en donde nuestra desesperación por tomar una bocanada de aire silencia nuestras oportunidades de pedir socorro. Mientras el cuerpo se sumerge, el organismo trata de mantener el aire lo máximo posible, tras lo cual comienza a respirar agua, tose y respira aún más agua. Esta va llegando a los pulmones e impide la oxigenación de la sangre invadiendo nuestras vías respiratorias. Se siente algo parecido a una quemadura, luego llega un estado de “calma” que proviene de la falta de oxígeno en el cerebro. Finalmente, el corazón se detiene y se produce la muerte cerebral.

Electrocución

Un 92% de las víctimas de electrocución en los hogares mueren debido a una arritmia cardíaca (variación de los latidos del corazón) que provoca un estado de inconsciencia en menos de diez segundos.  Sin embargo, en los casos de accidentes en alto voltaje se produce una inconsciencia instantánea. Un ejemplo de muerte en alto voltaje es la silla eléctrica, en donde los condenados sufrían la paralización de su corazón y cerebro al instante. Esta práctica significó un avance muy importante respecto a las muertes por ahorcamiento, aunque hoy en día aún se encuentra en la duda la “piedad” de dicha práctica. En muchas ocasiones, los prisioneros eran sometidos a numerosas electrocuciones antes de acabar con sus vidas.

Hemorragias

Morir desangrado puede ser no tan horripilante como suena, todo dependerá de la vena que nos cortemos. Si llegamos por accidente a cortarnos la arteria aorta, moriremos en cuestión de pocos segundos. Sin embargo si se trata de una arteria o vena más pequeña la muerte se puede aplazar durante horas pasando antes por un shock hemorrágico.

Suponiendo que un humano adulto posee en torno a los siete litros de sangre, la pérdida de 750 mililitros sólo acarrearía síntomas leves. Si la  hemorragia aumenta a 1.5 litros la víctima sentirá ansias, debilidad y sed, mucha sed. Pasados los 2 litros se experimentan mareos, confusión y finalmente un estado de inconsciencia.

Fuego

El fuego siempre ha irradiado gran respeto, casi todo lo que se le cruza por delante acaba calcinado. Morir quemado es sin duda alguna una de las formas más dolorosas de morir.

Lo primero que se ve afectado por el calor y el humo son nuestras cejas y pelo. A continuación el fuego comienza a hacer estragos en nuestra garganta y vías respiratorias. En cuanto a la piel, se produce una respuesta sin precedentes, es decir,  nuestro sistema nervioso envía al cerebro mensajes de dolor constantemente debido a la inflamación del tejido. Una vez destruido el tejido exterior, el dolor puede ser menos constante, debido a que los receptores nerviosos han sido quemados.

Cabe destacar que en el caso de incendios domésticos, el mayor causante de las muertes suele  ser el humo. Dependiendo de la concentración del mismo, del mareo a la inconsciencia pueden pasar unos pocos minutos.

Decapitación

Puede sonar macabro, pero la decapitación – siempre que se haga correctamente – puede ser una de las muertes menos dolorosas además de rápida.

Sea como sea, todo método de decapitación no podrá evadir de que una vez separado el cuerpo de la cabeza, queden unos pocos segundos de consciencia. Un experimento con ratones descubrió que tomaba unos 2,7 segundos que el cerebro agotase sus provisiones de oxígeno. Llevado a los humanos,  llega a los siete segundo de estado consciente después de la decapitación.

Caídas desde alturas

Caer a partir de una altura predeterminada es una de las formas más rápidas y efectivas de morir. Para alturas superiores a los  140 metros las velocidad  del cuerpo puede alcanzar los 200 kilómetros por hora.

Las caídas más devastadoras, lógicamente son aquellas en las que el cuerpo aterriza con la cabeza, comunes en caídas inferiores a los 10 metros y en las de una altura superior a los 25 metros. Personas que han sobrevivido a caídas cuentan que sienten que el tiempo avanza con más lentitud. La reacción basada en el instinto de supervivencia es el de aterrizar con los pies, lo que suele provocar graves problemas en las piernas y en la parte inferior de la columna. Al caer con los pies – dependiendo de la altura –  las posibilidades de sobrevivir aumentan debido a la protección de los órganos internos.

Inyección letal

Fue diseñada el año 1977 como una alternativa a la silla eléctrica. Está formado por 3 fármacos que se administran de forma sucesiva, pentonal como un anestésico – muy fuerte – , pancuronio como paralizante respiratorio y cloruro de potasio que detiene el corazón de forma casi instantánea.

En principio, el procedimiento debe proveer una muerte rápida y pacífica. Sin embargo, varios testigos denuncian que han llegado a contemplar convulsiones o forcejeos por parte de los reos a la hora de administrar las últimas drogas. Esto se debe, según el doctor Leonidas Koniaris, a que el reglamento indica que se debe suministrar la misma dosis de anestésico que la de paralizantes, la cual puede ser insuficiente en los individuos corpulentos. El doctor indica que estos individuos pueden experimentar asfixia debido a la parálisis pulmonar e incluso sentir la quemadura de sus vías respiratorias provocadas por el cloruro de potasio.

Actualmente este asunto se está siendo investigado por la Corte Suprema de EEUU.

Descompresión explosiva

Una muerte por descompresión ocurre cuando la presión del aire al que estamos expuestos en ese momento desciende de un momento a otro, provocando que los pulmones se expandan y provocando daños en los tejidos responsables del intercambio de gases.

Si la víctima intenta mantener el aliento antes de la descompresión, se aumentarán los daños internos. El oxígeno comienza a escapar de los pulmones y la sangre, mientras el cuerpo comienza a hincharse debido a la evaporación del agua que sufren los tejidos internos. En el torrente sanguíneo, pequeñas burbujas de vapor se acumularán hasta impedir que la sangre pueda circular con normalidad, lo que provocará una parálisis del sistema circulatorio en menos de un minuto.

Fuente

One Comment

  1. Luis Gomez says:

    Muy buena informacion, me quito algunas dudas que tenia.

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